Reflexión sobre el 15M. Propuesta práctica para la revolución

por | 17 mayo, 2016

propuesta práctica para la revolución1

¡Francia explota!, me dijeron los artículos. Así que cogí mochila y dinero y me fui a verlo, queriendo ahorrarles algún error, aportar mi experiencia de lo que viví en el 15M.

Diferencias, pero un proceso común. Ese momento en que el pensamiento colectivo se revuelve, la gente salta todas las barreras para juntarse en torno a un ideal, confuso en palabras pero con ánimo claro: ser libres. Transformarse, ser con los demás en un nuevo mundo. Derribar lo que oprime, buscar compañeros y declararlo bien alto. Y construir algo bello y duradero, para nosotras y las que nos siguen.

El 15M. Nuit Debout. Tan parecidos, a pesar de las diferencias entre dos países. Hace cinco años, en el Estado español, escuchamos un grito de guerra que rebotaba de plaza en plaza y miramos al fondo de los ojos de nuestros vecinos, viejos desconocidos. Vimos en los corazones de los demás, tantos demás, el eco de ese grito, y sentimos alegría. Por un día, por un mes, fuimos capaces de cambiar el mundo. Algo se desató. Dentro y fuera de las plazas, encuentros revolucionarios abrieron una fisura. Oro entre la piedra.

La prensa, la vieja carcasa, los políticos desde sus sarcófagos, calumniaron, lanzaron mierda. Y taparon muchas cosas. Extrañamente, nos lo creímos. Nos creímos que teníamos que darle explicaciones a alguien, rendirle cuentas o pedirle permiso. Nos creímos que teníamos que tener todos la misma voz, ser rentables en términos del viejo mundo. Nos creímos que se podía resumir la verdad en un solo mandamiento.

Ese es el punto que vi en mi viaje a Francia, en las ciudades, cerca de los ayuntamientos. Bordeaux, acampando como acto de protesta, aunque sin meta, resistiendo. Tolouse, haciendo asambleas, decidiendo cómo decidir, un ciento de personas embrolladas en los tantos por cien. Y al lado de todo esto, flotando, los ecos de ese viento de libertad, tan fuerte, transformando los cimientos de las casas. Okupaziones, manifestaciones sauvages, comedores colectivos. Un viento de libertad que aquí algunos creyeron recoger, y pusieron nombre.

Apelo ahora, ante un nuevo volcán latente, a la responsabilidad individual. No dejemos que hablen por nosotros. Aquí pasó hace cinco años que, ante la falta de consenso, ante el intento cerril de ser todos lo mismo, las únicas voces que tuvieron autoridad fueron las fuerzas censoras: ¡No hagáis esto, no hagáis lo otro! Por suerte, pasaron cosas al margen. Y dejaron semillas.

Estamos hoy en otro punto, la planta está en flor. Al levantar el puño con nuestro canto, vimos al lado un reconocimiento, más afines de lo que creíamos posible. Ese paso está ya dado. ¿Y ahora? Ya que hemos encontrado la confianza, los aliados, incentivemos el dejar hacer.

¿Precauciones? Limitemos a quien pretenda hablar por otros, a quien calle voces. Excluyamos la apropiación por parte de algunos, el interés manipulativo.

Vale, cantemos en coro. Pero armonía de voces. ¿Cómo, si la gente parecía encontrarse en ese punto de contar lo jodido que está? ¡Echando la culpa a los malos! Como si no tuviéramos nada que ver…

Mi propuesta es:

Dar un nuevo paso en el pensamiento colectivo. Descentralizarnos como neuronas de un cerebro. Asambleas prácticas, del modo más fractal, expansivo posible. No busquéis la Gran Decisión, sino la reunión de afines, desatar la fuerza creativa revolucionaria.

Me explico:

-Poned fecha y lugar para reuniros.

-Moveos de barrio en barrio, o de plaza en plaza, recolectando. Juntaos con la gente interesante, revolucionaria, tenedlos cerca. Que se entere quien quiera enterarse; el que quiera aportar estará.

-Dejemos hablar a quien quiera, con turnos y cierto límite de tiempo (¿3 minutos? ¡No seáis muy rígidos!), y enfoquémonos a la proposición, dejando la crítica en bucle para el bar. Recoged las propuestas. TODAS las propuestas.

-Después de la puesta en común, intentemos sintetizar esas propuestas. Asignad un tiempo a esto… Quizás llegue con un cuarto de hora; estamos experimentando. Si hay dos casi iguales o enfocadas hacia lo mismo, podemos juntarlas. Saquemos un título para cada propuesta o línea de trabajo.

-Poned fecha y lugar para la siguiente reunión. Probablemente esta tarea deba resultar en otro título.

-Ahora, se hará un grupo para trabajar en cada propuesta. Poned un cartelito con cada título y que se agrupen los interesados. Las propuestas chorras no se verán secundadas, mientras que las buenas ideas moverán grupos más grandes.

-Corre por cuenta de cada grupo la manera de coordinarse y llevar a cabo la tarea que se hayan propuesto. En la próxima reunión o asamblea, cada grupo contará el trabajo que ha hecho, las necesidades que tienen o lo que quieren aportar. Sólo si la tarea que les agrupó no ha sido resuelta se retomará dicha tarea, en forma de propuesta.

-Y seguiremos recogiendo propuestas. Y haciendo nuevos grupos. Sin censuras.

Caben aquí, por supuesto, anuncios de los colectivos que ya estén haciendo o anuncios de eventos. Es positivo empezar, antes de zambullirnos en la corriente, por algún taller que predisponga a escuchar y ser eficientes, respetuosas y claras. Respiraciones, biodanza… lo que apetezca. La diversión y el disfrute son importantes en la nueva sociedad. Lo digo muy en serio.

Propongo este método porque creo que el verdadero cambio está en la acción. Y que este cambio debe trabajarse a todos los niveles, cristalizarse en todos los ámbitos, y por eso no puede ser capitalizado ni centralizado.

Un resumen del 15M, en la escala humana y dejando de lado estructuras piramidales o institucionales, fue que rompimos nuestras fronteras. Entre posturas ideológicas, entre estéticas, entre fórmulas mentales. El bebé colectivo abrió la boca para balbucear. Ahora empieza a saber lo que quiere. Se hace adolescente y ha perdido el miedo. Crezcamos juntos.

La humanidad empieza a ser consciente de que es un ser colectivo, células en conexión simbiótica. El objetivo: fomentar la vida y eliminar el sufrimiento innecesario. Limpiarse cada uno para aportar el máximo posible. Estamos dispuestos a crear ese nuevo sistema de liberación de personas.

Os invito a no tener miedo y hacer lo que queráis hacer, con quien también quiera hacerlo. Así de simple.

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