Monedas locales. Cómo crear vuestro propio dinero

por | 31 marzo, 2016

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Seguramente much@s habéis oido hablar de las monedas locales, sociales, regionales, complementarias… De dinero, en definitiva, diferente del de curso legal. Están presentes por todo el mundo y las hay de muchos tipos: desde la Bristol Pound (la libra de Bristol, en Inglaterra), una moneda física con la que se puede, incluso, pagar impuestos locales, al Bitcoin, una criptomoneda que tiene hasta cajeros propios y que es admitida como medio pago en multitud de negocios de distintos países.

Este artículo se centra en algo mucho más sencillo y muy extendido en una amplia variedad de contextos y lugares. Se trata de lo que internacionalmente se conoce como LETS (Local Exchange Systems o Sistemas de Intercambio Local): sistemas monetarios diseñados para funcionar dentro de un círculo cerrado. Pueden crearse para usarse en un colegio, una Facultad, una asociación, un barrio, una ong, una ciudad… Voy a tratar, pues, de explicar cómo se puede crear una moneda virtual (aunque también puede ser física) que es generada mediante el sistema de crédito mutuo. Una herramienta con un enorme potencial en muchos sentidos.

El gran inconveniente que presentan las monedas oficiales, como el euro, en relación a las ventajas de las monedas locales, es que las normas por las que se rigen escapan al control de quienes las usan: otr@s deciden cuántas hay en circulación y cómo se van conseguir. En torno a ellas, surgen enormes desigualdades sociales y sistemas carentes de toda racionalidad.

Una moneda local basada en el crédito mutuo da la vuelta por completo a esta situación y, en lugar de desigualdades, genera enormes posibilidades. Algunas de sus características intrínsecas:

  • Tod@s pueden disponer del dinero que necesiten en el momento preciso, sin tener que someterse a los dictados del mercado convencional (lo que este considera que tiene o no valor).
  • La moneda retoma el sentido original del dinero, que no era otro que servir como herramienta de intercambio, ofreciendo más flexibilidad que el trueque directo.
  • No sirve para especular, ni está pensada para ahorrar (se basa en la producción y el ahorro no reporta ningún beneficio por sí mismo).

Y, más allá de estas particularidades, son l@s propi@s usuari@os quienes regulan su funcionamiento.

¿Cómo se crea esta moneda? ¿De dónde sale el dinero?

Herramientas para llevar la contabilidad

Cómo crear un círculo de intercambio

¿Es una moneda legal?

Beneficios de las monedas locales

Algunos principios implícitos en esta práctica

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¿Cómo se crea esta moneda? ¿De dónde sale el dinero?

El procedimiento es muy sencillo y creo que queda bastante claro en el siguiente vídeo:

El estado óptimo de una economía de este tipo es el mostrado en el ejemplo: la suma de todos los balances ha de ser igual a cero y el balance de cada participante ha de aproximarse a cero lo más posible, porque eso significa que se está dando y recibiendo de una forma equilibrada. Cuanto más volumen de moneda se mueva, es señal de que mejor está funcionando esa microeconomía, puesto que indica que se están cubriendo muchas necesidades con ella (y, a pesar de ello, nadie se está enriqueciendo, porque aquí no se explota a nadie y no hace falta ser ric@ para tener lo que necesitas).

Como hemos visto, la cantidad de moneda de cada círculo se corresponde exactamente con la riqueza del mismo, es decir, el dinero no surge de la nada, sino del trabajo. El saldo de cada cual en cada momento queda reflejado en apuntes contables en un programa informático, al igual que muchos de los euros que usamos hoy en día, que no son sino cifras anotadas en los balances bancarios: es un dinero electrónico, como el de la tarjeta de crédito.

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Herramientas para llevar la contabilidad

La mayoría de las monedas locales de todo el mundo han usado durante años como herramienta contable el CES (Community Exchange System), creado en Sudáfrica por el gran Tim Jenkin. Más recientemente, desde la Cooperativa Integral Catalana, se lanzó el Integral CES, una herramienta muy similar, que está siendo muy bien aceptada. Pero bueno, también se puede optar por cualquier otro software que sirva.

En estas plataformas, cada persona recibe un número de usuari@ y publica los bienes o servicios que ofrece y a qué precio, así como una lista de necesidades. Tod@s pueden ver las demandas y ofertas del resto, de forma que resulta sencillo averiguar qué necesidades se pueden cubrir y cómo obtener monedas para hacerlo. Cada un@ registra sus transacciones mediante un sistema muy bien diseñado, de manera que la contabilidad es algo que gestionan l@s propi@s usuari@s. L@s administradores solo han de velar por el correcto funcionamiento del círculo y encargarse de que se expanda hasta donde quieran llegar.

Es como un sencillo mercado virtual, similar a muchas de las páginas de compra y venta de Internet. No obstante, para aquell@s que no se lleven bien con las nuevas tecnologías, se puede crear una figura específica (padrino, madrina…) que ostentará gente de confianza que les ayudará a gestionar su cuenta en Internet. Nadie debe quedarse fuera del proyecto por una cuestión como esta.

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Cómo crear un círculo de intercambio

Lo primero que hace falta es un grupo promotor que se comprometa a buscar a l@s posibles participantes y a organizar todo lo relativo al funcionamiento del círculo, teniendo que vigilar, en todo momento, que la cosa no decaiga. Esto es importante, sobre todo, al principio, antes de que el círculo llegue a cierto nivel de autorregulación. Pero el grupo administrador siempre es, en cualquier caso, necesario.

Una señal importante de que todo está funcionando es que el dinero se mueva constantemente, es decir, que la gente tenga siempre balances que estén lo más próximos a cero. En caso contrario, los organizadores tienen que encargarse de velar por ajustarlo:

  • Si se observa que una persona tiene un balance negativo muy elevado, significa que está tomando mucho pero no está aportando nada a la red. En ese caso, hay que tratar de que mire qué está pidiendo la gente a ver si lo puede ofrecer (en caso de que no se le ocurra nada por sí mism@). También se puede decidir poner un tope de saldo negativo a l@s usuari@s, para que no haya gente que se aproveche del trabajo de l@s demás.
  • Y se puede dar, por el contrario, que alguien tenga un saldo positivo elevado, con lo cual, estaría dando mucho y recibiendo poco. En este segundo caso, los administradores habrían de preguntar a esta persona qué necesidades podría tener que no se están ofreciendo en el círculo para tratar de incorporarlas al mismo. Tal vez el primero, el que no está haciendo nada, pueda cubrirlas ;).

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¿Es una moneda legal?

No es una moneda de curso legal, en el sentido de que solo puede utilizarse dentro de un círculo privado. Por eso mismo, no se considera dinero y su uso no presenta ningún problema. Es decir, usarla no es ilegal, no se está quebrantando ninguna norma. Puede hacerse con toda tranqulidad. Sería como una cadena de favores que se contabilizan con una herramienta determinada. Si llegáis a conseguir un volumen de movimiento tal que haga que alguien trate de pararos los pies, enhorabuena.

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Beneficios de las monedas locales

Además de ir quebrando nuestra dependencia del euro, una moneda de este tipo presenta, entre otras, las siguientes ventajas:

  1. Potencia la economía local.
  2. Pone en contacto recursos no utilizados con necesidades no satisfechas.
  3. Crea comunidad.
  4. Puede, incluso, mejorar la autoestima.

1. Potencia la economía local

Una moneda local está pensada para circular en un ámbito geográfico dado y los productos y servicios que se adquieren con ella impulsan la economía local. Por ejemplo, en Galicia hay muchas tiendas en las que reciben brécol procedente del sur de España en cajas aislantes con hielo, como las del pescado, para que no se estropee en el trayecto. Alegan que aquí no hay producción suficiente para abastecer la demanda. No obstante, su cultivo se da bien en Galicia y seguro que hay personas que podrían plantar algunos de más para vender a sus vecinos con esta moneda local, obteniéndose así un triple beneficio: aumenta la riqueza del vendedor, el comprador se ahorra unos euros y todos ganamos evitando los innecesarios costes económicos y ecológicos que supone el dislate de traer verduras desde tan lejos. Respecto al comerciante local, tampoco tiene por qué perder, dado que se puede implicar perfectamente en el círculo de la moneda. Solo deja de ganar euros, pero no deja de ganar riqueza. Y el agricultor del Sur, puede vender el brécol en su tierra (a lo mejor allí, hasta los importan de otro sitio), diversificar el cultivo u otras miles de cosas. Se trata un poco de replantearnos la forma en la que estamos gestionando la economía, cuyo grado de globalización está llevando las cosas al desastre, buscando fórmulas con las que tod@s salgamos ganando.

2. Pone en contacto recursos no utilizados con necesidades no satisfechas

Otro ejemplo: una persona hace todos los días el mismo trayecto en coche con tres plazas libres. Esas tres plazas son recursos económicos no utilizados que podría ofrecer por moneda local a otras personas que hicieran su misma ruta y que se ahorrarían el dinero del autobús. Aunque el propietario del coche pague la gasolina en euros, con las monedas locales que obtiene puede adquirir otras cosas, con lo cual, al final, todos salen ganando, se cuida el medio ambiente, reduciendo el tráfico rodado, y mejoran las relaciones sociales.

3. Crea comunidad

El valor de la moneda no es otro que el que le otorgan sus usuari@s. Está basado en la confianza y, al circular de forma local, se puede saber con facilidad cómo trabajan tod@s los que participan en ella. La gente empieza a relacionarse de otra manera y va aprendiendo las virtudes y las posibilidades de la autogestión.

En un encuentro en el que se abordó el tema de las monedas locales, un asistente planteaba la siguiente cuestión: ¿Y si yo me enveneno con una mermelada que no ha pasado los controles de sanidad? La respuesta que le dieron fue: si vas a casa de un amigo y te ofrece una tarta casera, no te planteas no comerla por si te envenenas. Pues aquí es lo mismo. Se supone que tod@s los participantes son responsables y que, en todo caso, quien no lo sea tendrá que enmendar su actitud por los propios mecanismos de autorregulación implícitos en el sistema. También es increíble que una persona que cultiva lechugas en su huerto sin ningún tipo de químico no sea legalmente aceptable si no tiene el correspondiente sello, cuando nos estamos metiendo en el cuerpo cientos de productos nocivos aprobados por las autoridades sanitarias.

4. Puede, incluso, mejorar la autoestima

Aquí nadie es inútil, como pasa muchas veces en el mercado convencional, donde parece que si no tienes tres carreras, dos másters y cuatro idiomas, además de ser alt@, rubi@ y dicharacher@, no te comes nada. Y aún así, hay veces que cuesta.

En un círculo de intercambio es probable que tod@s tengan algo que ofrecer para ganarse unas monedas, siempre que haya alguien que esté dispuest@ a pagar por ello. Por citar a bote pronto algunos ejemplos que no están en el mercado laboral: hay quien sabe contar cuentos, quien puede ayudar a llevar la compra a gente que no puede cargarla, quien se puede ocupar de alimentar unos gatos mientras sus “dueñ@s” están de viaje… En fin, las posibilidades son infinitas. En caso de que haya gente que realmente no puede realizar ninguna tarea, el grupo organizador también puede optar por concederles una especie de pensión, si todos están de acuerdo.

Lo importante es que la caridad cede paso a la justicia, porque aquí nadie regala nada, pero tod@s tienen la posibilidad de ganarse lo que necesitan. Y eso es, sin duda, dignificante y gratificante. Además, si un@ puede dedicarse a hacer lo que realmente le gusta y encuentra demanda para ello, mejor que mejor. Esto genera sociedades más felices.

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Algunos principios implícitos en esta práctica

Una de las posibilidades más bonitas que ofrece el uso de las monedas locales es que sus participantes podrían llegar a independizarse en gran medida de las monedas de curso legal (euros, dólares…). Si bien, en muchos casos, se puede recurrir a ellas para satisfacer pequeños caprichos que un@ no se puede permitir (masajes, clases de batería, etc.) su objetivo debería ser ir cubriendo, poco a poco, las necesidades más básicas de la gente, sirviéndose de una conciencia ecológica real, centrada en el cuidado de las personas y el planeta y en el consumo responsable (no consumir por consumir) . Usarlas con la misma filosofía con la que se utilizan los euros es desaprovechar el enorme potencial de esta valiosa herramienta. En ocasiones, se hace. Una verdadera pena.

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Hasta aquí, unas explicaciones básicas, para hacerse una idea aproximada de en qué consiste esto, porque las posibilidades son infinitas. Su puesta en práctica parece sencilla, pero requiere que no decaiga la constancia del grupo promotor. Hay que considerar que, muchas veces, la gente se une a uno de estos círculos con la intención de participar en algo que ya está configurado, y si se encuentran con que la cosa no se mueve demasiado, no van a ser ell@s quienes lo arreglen, sino que tal vez se olviden y abandonen, considerando que la propuesta ha sido un fracaso.

Muchos de estos círculos, en España, se conocen también como ecorredes (y ecoxarxas), y hay más de cincuenta funcionando: unos mejor y otros peor. Aunque en lo básico son similares, cada uno funciona con sus propias normas (acordadas asambleariamente): posibilidad o no de pagar parte de los productos y servicios en euros y parte en moneda local, distintos criterios para acordar los precios, etc. Ponerse a hablar de este y otros detalles daría para muchas páginas.

En Red-Acción trataremos de mostrar diferentes ejemplos de monedas locales que siguen este sistema y que ya están en funcionamiento, para ahondar más en el tema. Por lo demás, existe mucha información en Internet al respecto. Y, si queda alguna duda en concreto, siempre podéis escribirnos un correo y trataremos de buscar la forma de resolvérosla.

Para quien quiera ampliar información desde ya, aquí podéis descargaros el Ekonomikon.pdf , hecho en España, con mucho cariño, por un grupo de personas metidas en el desarrollo de monedas locales, y que consta de dos partes: la primera, dedicada más a aspectos económicos en general, y la segunda, escrita explícitamente para quienes quieran crear una moneda local. Si os animáis a crear vuestra propia moneda desde ya, os va a venir de perlas.

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El funcionamiento de una moneda local es sencillo. Aquí van algunas claves para animaros a crear y gestionar vuestro propio dinero.
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